Título

       

Las invasiones nórdicas

Las Torres de Oeste

   
 

 CATOIRA (Historia) por J. Rey Moure ©

 
 

 Toponimia: Lamentablemente no está muy claro el origen de su nombre y se barajan varias hipótesis, de entre las cuales se nos antoja como muy verosímil, la de que Catoira tomó su nombre de <<catorieses>>, gentilicio con el que se denominaba a los habitantes de Iria (Padrón), a comienzos de la Era Cristiana. Este calificativo, se encuentra grabado en la inscripción que se conserva sólo en parte en la columna o pedestal romano, que se guarda bajo el altar mayorPedrón de la Iglesia de Santiago en Padrón, al que según la tradición-, estuvo amarrada la nave que condujo los restos del Apóstol Santiago a Galicia; dicha inscripción reza así: «(PATRO) NO (CAT) ORIESES D(E) S(UO) POSUERUNT». (Los Catorieses a su Patrono dedicaron ....).

Historia: No cabe la menor duda de que Catoira debió tener una enorme importancia en el pasado, hasta el punto de que aquí, se acuñó moneda en la época visigoda. Así lo acredita Heise en su trabajo, « Description generale des monnaies des rois wisigoths d´Espagne».(Descripción General de las monedas de los reyes visigodos de España).


Isla dos Ratos

Un día nubladoCatoira jugó un notable papel en la historia, como fue la defensa de la ciudad de Compostela (S. IX-XII), cuándo las incursiones de los vikingos -no tan fieros-, a las que siguieron las muy temibles de los normandos y sarracenos, que pululaban por las costas de Galicia, penetrando por la Ria de Arousa e intentando continuar por el Ulla, a fin de aproximarse a Compostela, atraídos -sin duda alguna- por la gran fama que ya por entonces había alcanzado la ciudad del Apóstol. 

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 LAS INVASIONES NORDICAS Y LAS TORRES DE OESTE    

 Capilla de SantiagoAsí las cosas, el Rey Alfonso V (El Noble), mandó construir una ciudad o ciudadela en la Isla de Oneste (hoy pequeña península en la que tienen asiento las legendarias Torres de Oeste). Del nombre de esta isla derivó el de Honesto, nombre con el que se conocía al castillo y, más tarde, el de Oeste.
Son dignas de mención las invasiones de los años 858, 968 y 1016. En la de 968 -la más sangrienta-, una numerosa escuadra normanda compuesta por más de cien naves, penetró por la Ría y se acercó a los juncales que hoy existen en Cabreira (entonces puerto de Cabreriza), donde desembarcaron los invasores, y se pusieron en marcha hacia Iria, arrasando e incendiando todo a su paso y capturando a los lugareños.De esa fecha es la célebre batalla de Fornelos, a orillas del río Louro, en la que cae el obispo Sisnando atravesado por una saeta.

 Naturalmente, puesto que las costas gallegas estaban mal custodiadas, los normandos repetían sus ataques casi todos los años; es entonces cuando el monarca (Alfonso V) dona a la Iglesia de Santiago la Isla de Oneste (1024) para que se construya una fortaleza a fin de impedir estas incursiones.Algunos años más tarde, siendo Don Cresconio obispo de Iria, emprendió la reconstrucción de la fortaleza, dando a los muros más sólida y firme estructura, levantó altas torres y, construyó una capilla dedicada al apóstol Santiago. Asimismo, mandó tender una gruesa cadena entre las dos orillas del río, para impedir el paso de las naves.  

 En 1071, el obispo compostelano Don Diego Peláez - a quien se debe el comienzo de la actual Catedral de Santiago -, edificó en el Castillo Honesto un gran palacio y levantó nuevas fortificaciones, destinadas a rechazar no ya a los normandos, sino más bién las acometidas de los piratas sarracenos que merodeaban por nuestras costas. Oportunamente confió la custodia de la fortaleza a un caballero de su confianza -rico propietario- llamado Gelmiro o Gelmirio, padre de D. Diego Gelmírez primer arzobispo de Compostela; sería este quien más tarde construiría nuevas torres y reductos que harían la fortaleza inexpugnable.Torres de Oeste

Barco Vinkingo Isla "dos Ratos"

El  "vinkingo de ferro" recibe a los visitantes

 
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LAS TORRES DE OESTE
 

 Torres de OesteEl Rey Alfonso V el Noble fue quien comenzó la construcción del Castillo Honesto, el cual --dice la Compostelana--, era considerado como la llave de Galicia, cuya posesión facilitaba el dominio sobre todo el País.Este monarca, como queda dicho, construyó tan estratégica fortaleza obligando --para abreviar su fábrica--, a todos los labradores desde Triacastela (Lugo) hasta la costa del Atlántico, a ir a prestar sus servicios siempre que fuesen llamados. Más tarde, como los muros amenazaban con frecuencia ruina, se regularizó este servicio limitándolo a los labradores que habitaban entre el Río Iso y el mar; pero obligándolos por Real Edicto, a venir dos veces al año para ayudar a los trabajos de reparación y mantenimiento de tan extensas paredes. Sin embargo, siendo obispo de Iria Don Cresconio, emprendió éste la reedificación de tal fortaleza --pues antes fácilmente se desmoronaba esta obra--, dando a los muros más sólida y firme estructura y levantando altas torres --. de ahí su nombre derivado del de "Castillo Honesto"--, desde las que se pudiese ofender más certeramente al enemigo. 

 En el centro de una de ellas construyó una capilla que aún hoy se conserva --luego de restaurada al igual que dos torres--, dedicada al Apóstol Santiago. Por aquel entonces se dice que debió tenderse una cadena para cerrar por allí el paso del Río Ulla a las naves normandas. De la misma época parece ser la memorable inscripción hallada en el pasado siglo al pie de Las Torres del Oeste, la cual estaba grabada alrededor de una cruz, sobre una piedra que parece el dintel de una puerta, y cuya traducción es como sigue: "Con este signo o señal de la cruz, se defiende el piadoso. Con este mismo signo se vence al enemigo." Tan interesante monumento fue donado entonces por Don José Salgado Rodríguez al Museo Arqueológico de Pontevedra.

Catoira, 29 de Octubre de l991.-

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